MAFALDA CONTRA POLICÍA: CRÓNICA DE UN (DES)ENCUENTRO HOLÍSTICO

Los hechos que a continuación se presentarán forman parte de la vida real, hemos cambiado los nombres de los protagonistas para proteger su integridad, su dignidad y su reputación.

1. EL INSTINTO.
Una Mafalda tenía que transladarse con su colega, a quien llamaremos Manolito, a una ardua sesión de trabajo. Por alguna razón inexplicable, desde temprana hora dicha Mafalda tenía la sensación de que debían usar su auto y no el de Manolito. Sin embargo en vez de seguir su instinto se dejó convencer por el susodicho y se fueron en el carro de él (vale decir que no era de él sino de la familia de él). La Mafalda, al finalizar este día ha decidido que de ahora en adelante siempre seguirá su instinto, a continuación explicaremos por qué.

2. DENTRO DEL AUTO.
Terminada la sesión de trabajo, Mafalda y Manolito se dirigían a su cuartel general. En ese momento ninguno de los dos sospechaba lo que habría de ocurrir. Hablaban de lo que se habla en un auto: de los pagos pendientes, del clima, del puente nuevo que justo estaban cruzando, quizá incluso hablaban de la calidad de los proyectos del gobernador... hasta que de pronto, por el retrovisor una camionetaza -producto también del gobierno del estado o del municipio- se acerca y comienza a aullar.

3. AFUERA DEL AUTO.
Mafalda y Manolito son detenidos. Se bajan, el policía cuestiona las placas del auto, viejas y sobrepuestas, un atentado para la nación (y para el presupuesto de toda familia), mientras Manolito convierte la conversación en una discusión acalorada, la Mafalda en cuestión observa que qué bárbaras las vans policías equipadísimas: con dos compus, impresora, un gps y una cámara como de 180 grados para tomar foto de los autos que los rodean quebrantando las leyes. La situación comienza a ponerse mucho más crítica. Amenazan con llevarse el carro, llevarlos a la comandancia norte. Mafalda se muerde las uñas y piensa "no somos libres", Manolito no alcanza a pensar en nada, se dedica a echar humo por la cabeza.

4. EN LA COMANDANCIA
Entre los papeleos, la discusión, la única llamada que podían hacer, el tiempo transcurre lento, lento como si se tratara de ser atendidos en un VH. Es entonces cuando ocurre el momento cúspide. Manolito envuelto en un lamento existencial se pregunta: "¿por qué siempre estoy en el lugar incorrecto en el momento adecuado?" entonces el policía, cargado de una filosofía inexplicable le contesta: "Pues deberías dar GRACIAS, porque no todos sabemos ni en dónde estamos parados, así pasamos la vida sin saber nada. Ahora lo único que te toca es moverte de lugar!"... La Mafalda no da crédito de lo que acaba de escuchar, no sabe si reír, si llorar o darle la razón y agregar su propia filosofía al Manolito que se siente viviendo un karma desconocido.

5. HOY
Manolito arregla la situación. Mafalda no deja de pensar en que toda esta situación la puso frente al único policía holístico que de seguro existe en la ciudad, toma el teléfono y le narra la situación a esta otra Mafalda para que se encargue de transcribirlo y convertirlo en lo que ustedes, queridas mías, están leyendo.

FIN.

3 comentarios:

  la natalia

7 de mayo de 2009 a las 13:22

ve-ri-di-co!

jajajajajajaja

  mar adentro

7 de mayo de 2009 a las 13:35

Genial!!!
jajajajajaja

Uno nunca sabe de dónde va a obtener una cápsula filosófica de alto nivel. Habrá que buscar al susodicho y aventarnos una plática con él o sugerirle a M. Manríquez que lo invite a su seminario.

  Anónimo

7 de mayo de 2009 a las 19:51

yo quiero un carro así equipado como la patrulla de la crónica para dar un voltión